lunes, 26 de octubre de 2009

Aquel 18 por la noche...


En mi ciudad se cumplía un año más para conmemorar la caída de la estudiante Belinda A. de la Escuela de Trabajo Social de la UCV en enfrentamientos con la PM. Entre drogas, música y buena vibra la gente vivió un rato inolvidable. En el baño de la biblioteca central, una chica tumbada junto a la poceta, y con polvo blanco regado en su nariz, abandonaba este mundo inexplicable que la llevó a ser diferente, a transitar su propia pero ilusoria vía de escape. A eso de las 8 pm Desorden Público hacía su aparición para poner a descargar tanta adrenalina y tanta presión mezcladas en las mentes jóvenes de quienes nos dábamos cita en el recinto, que tantas cosas ha atestiguado. Mucha rosca, ska del rápido, del bueno. Buen trabajo de parte de la banda que una vez más demostraba su profesionalismo musical. En medio de la euforia, de las luces encandilantes, del anís, la marihuana o el perico en las autopistas sanguíneas de muchos de los presentes, una portentosa explosión arrancaba de raíz la vida de quien prometiera develar lo acontecido los días de ABRIL del AÑO 2002 . Danilo Anderson era desintegrado en el cosmos por una bomba en su camioneta. Esa noche explotaban los cerebros. Esa noche, se corrió el telón de hierro silencioso que, sin lugar a dudas, cuando debe actuar de manera contundente, no hay FISCAL que se le oponga.
Luismarte2009©

martes, 13 de octubre de 2009

"Experimentados camaleones" de Yoani Suarez

(más en: http://www.desdecuba.com/generaciony/)

Hasta mediados de la década de los ochenta, se les podía encontrar a todo lo largo del territorio nacional. Durante un cuarto de siglo, su presencia se impuso, eran agresivos y exhibicionistas. Parecían absolutamente convencidos. Optimistas impermeables a cualquier desánimo, tenían siempre a mano el argumento preciso para salirle al paso al derrotismo, al comentario tendencioso del “enemigo”. Los caracterizaba una sonrisa arrogante como preludio a sus respuestas, un aire didáctico lleno de superioridad y una mirada entre despectiva y piadosa cuando prodigaban su claridad entre los confundidos. A veces se mostraban sorprendidos, asombrados de que existieran personas que no comprendieran que el futuro luminoso estaba a punto de llegar y de imponerse.

Ahora algunos de ellos–como experimentados camaleones– se han metamorfoseado y estudian las reglas del marketing para aplicarlas en las empresas mixtas con capital extranjero donde ocupan cargos de gerentes. Tienen el olfato fino para oler los cambios inevitables que vendrán. Cuando se quedan a solas con alguien excluido y crítico –como yo– nos palpan el hombro mientras nos dicen al oído “estoy contigo”. De esa y otras maneras, los oportunistas creen que se reservan un lugar en el mañana, donde planean llevar la máscara que haga falta con tal de seguir beneficiándose.

La trasmutación de esta especie, que depredaba a quienes tenían un pensamiento diferente, ha contribuido a un leve mejoramiento en el clima espiritual de la nación. Ante la paulatina desaparición de los inquisidores, los herejes van ganando confianza, lo que no significa que se hayan apagado las hogueras. Las instituciones represivas siguen intactas, la diferencia es que ahora están faltos de argumentos y solo puede esgrimirse el deseo de mantenerse en el poder, no ya como una clase social que pugna por reivindicar sus derechos, sino como una casta, un clan familiar que defiende sus intereses.
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