Hace tiempo que te sobreviví,
te dejé unas canciones
que no eran mías
porque con ellas te tocaba.
Cada vez que quería invocarte
iba al tocadiscos y las hacía a girar
algo muy dentro de ti sonreía
aunque tu boca dibujaba un
trémulo “no, ahora no”.
No soy Neruda, ni Paz,
he olvidado los conjuros para traerte
de vuelta
por
de vuelta
por
estas ganas de ti
de tus manos
de tú.
¿Cuántas palabras crees que nos separan?
(Serie Poemas para Victoria)

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