martes, 4 de junio de 2019

No, ahora no.






Hace tiempo que te sobreviví,
te dejé unas canciones
que no eran mías
porque con ellas te tocaba.

Cada vez que quería invocarte
iba al tocadiscos y las hacía a girar
algo muy dentro de ti sonreía
aunque tu boca dibujaba un
trémulo “no, ahora no”.

No soy Neruda, ni Paz,
he olvidado los conjuros para traerte
de vuelta
por
estas ganas de ti
de tus manos
de tú.

¿Cuántas palabras crees que nos separan?


(Serie Poemas para Victoria)

domingo, 21 de mayo de 2017

Resistir y protestar.



(El título y la imagen son colocados por el dueño del blog) 




Suscribo estas palabras de Benigno Alarcón Deza, Director del Centro de Estudios Políticos de la UCAB:

"En las entrevistas realizadas por Bitar y Lowenthal para su obra Transiciones Democráticas (2016), todos las cabezas visibles de los procesos de transición coincidieron en que los regímenes autoritarios no toleran cambios en su estructura de poder. Solo comienzan a ceder cuando afloran las diferencias dentro del bloque y un sector importante percibe que la pérdida de apoyo acarreará consecuencias muy negativas.
Es aquí en donde la protesta juega su rol principal. Ante la falta de canales institucionales democráticos qude permitan expresar el rechazo político en toda su magnitud, es la protesta la que permite dirimir el conflicto. En otras palabras es un mecanismo alternativo que nos permite evidenciar el rechazo político y convertirlo en presión contra el aparato gubernamental.
 Los estudios de Chenoweth y Stephan (2011) sobre cien años de protesta nos aclaran que para evidenciar el rechazo en toda su extensión y para aumentar las posibilidades de éxito de manera significativa, es necesario sostener una protesta masiva con niveles de participación que oscilen entre el 3 y el 5 % de la población nacional. (Cifra que creo hemos mantenido en las últimas 7 semanas)
Para lograr y manejar adecuadamente estos niveles de participacion es condición sine qua non, controlar los niveles de violencia en las concentraciones. La sustentabilidad y masificación de la protesta es inversamente proporcional a sus niveles de violencia, y esto es algo que el actual régimen parece conocer.
Por eso la estrategia del régimen para contener la protesta ha sido la de incitar a la violencia mediante el uso de los colectivos armados y la infiltración de personas en las protestas de la oposición a los fines de generar muertes o situaciones extremadamente violentas, con lo cual pueden justificar la represión de las marchas. De esta forma, en la medida es que la violencia se incrementa, aumentará la represión como consecuencia de ello, y la protesta irá menguando al aumentar las barreras físicas, psicológicas y morales a la participación, hasta que solo se atrevan a protestar los grupos más radicalizados y violentos, los cuales, en sentido opuesto a lo que muchos creen, son los más fáciles de reprimir a un menor costo político y de imagen para el gobierno, así como para militares y policías, ya que la violencia será la justificación para la represión.
En tal sentido, el éxito de las actuales protestas dependerá, en buena medida, de la capacidad y habilidad que se tenga para reducir de manera inmediata la escalada de violencia que hemos visto durante los últimos días. Y aunque es cierto que tal violencia viene provocada desde el lado oficialista mediante el uso de colectivos armados, infiltrados y niveles de represión injustificables, los convocantes a la protesta tienen la responsabilidad de liderarla y hacer un uso inteligente de la buena disposición de la gente a darlo todo por el país, haciendo uso de la movilización, como el arma más poderosa que hasta ahora tienen los demócratas, de manera racional, eficiente y con una orientación estratégica claramente definida. Si no se reorienta de manera inmediata la protesta, se corre el riesgo de un nuevo fracaso.
Es por ello que decimos que es necesario escoger entre violencia y resultados. Reorientar la protesta para aumentar sus niveles de incidencia política implica atender de manera prioritaria a dos factores clave: sustentabilidad y masificación, y ambos dependen básicamente de reducir las barreras y costos de participación, lo que a su vez depende de mantener bajos niveles de violencia en el desarrollo de las protestas. Para ello existen algunas previsiones básicas que los lideres de este movimiento democrático deben implementar de manera inmediata:
Primero, repensar la frecuencia de la protesta. No es cierto que la eficiencia de la protesta va vinculada a su frecuencia. La idea de que la frecuencia genera el desgaste del gobierno y de los cuerpos represivos, si bien puede ser cierto, opera en ambos sentidos, y también genera un enrome desgaste físico y emocional del lado de la oposición, lo cual dificulta la sustentabilidad de altos niveles de participación y el control de la violencia. Lo más importante para un movimiento democrático no es que la gente proteste todos los días de manera anárquica, sino que la gente responda de manera inequívoca y masiva cada vez que se le convoca, lo cual no es posible si se le convoca todos los días.
Segundo, es necesario considerar la seguridad de la gente. En tal sentido, el volumen de la concentración es la mayor garantía de seguridad para los protestantes. Por tal motivo deben evitarse las concentraciones pequeñas en múltiples puntos con la idea errada de que la desconcentración dificulta la represión. A mayor cantidad de puntos de protesta o concentración mayor es la posibilidad de que la protesta se anarquice, como sucedió con “El Trancazo”. Al contrario de lo que algunos alegan, grupos pequeños de personas reunidas en un punto para protestar o incorporarse a una marcha son presa fácil de grupos armados que pueden disolver la concentración con mucha facilidad y bajo riesgo para ellos mismos. En sentido opuesto, si la idea es iniciar marchas desde diferentes puntos de una ciudad, las marchas deben iniciarse en muy pocos puntos de concentración, de fácil acceso y que atraigan a mucha gente que se mantenga unida y motive, por su volumen, a que otras personas se incorporen a su paso para terminar concentrándose en un solo punto.
Tercero, es fundamental execrar a los grupos violentos de las manifestaciones democráticas, comenzando por los infiltrados, por lo general fácilmente reconocibles. Asimismo, es necesaria una reordenación de la vanguardia de las marchas, que debe ser ocupada por el liderazgo político asumiendo una actitud ejemplar y de modelaje para el resto de los participantes. Si bien es cierto que las personas que ocupan la vanguardia de las marchas son admiradas por muchos por su valor y coraje, lo cual nadie puede poner en duda, su falta de entrenamiento en procesos de resistencia no-violenta les hace cometer errores fundamentales. Es la vanguardia de la marcha, justamente, la que termina marcando la pauta del comportamiento del resto de la gente, y de ellos depende, principalmente, la actuación del resto de los participantes. Si confrontar exige valor, mucho más valor exige el resistir sin confrontar, y es justamente este tipo de respuesta asimétrica la que hace la represión injustificable y eleva al máximo los costos para el gobierno y para órganos represores como la policía y las fuerzas armadas. Es justamente la conducta de resistencia no violenta la que le generará al régimen y a las fuerzas armadas los mayores problemas para reprimir y la que hará que los que están en la primera fila, de ambos lados, puedan comenzar a mirarse a los ojos y a negociar, muchas veces sin palabras.
Cuarto, el fin de la protestas no puede ser el de ganarle a las fuerzas armadas en su propio terreno, o sea el de la confrontación. La población civil y los sectores democráticos no son ni cuentan con grupos armados, por lo cual el ejercicio de la violencia como respuesta a la represión, coloca a los manifestantes en una batalla asimétrica que solo aplauden los ingenuos y , que lejos de acercarnos al objetivo democrático, nos empuja hacia procesos de radicalización y confrontación muy peligrosos al obligar al sector militar a atrincherarse del mismo lado del régimen, lo cual es el mejor escenario para su sustentación. Las respuestas violentas físicas o simbólicas de parte de los protestantes, solo contribuyen a convertir a fuerzas armadas y pueblo en enemigos sobre el terreno de una batalla convencional cuyos resultados, como en el caso de Serbia, son fácilmente previsibles y es lo que busca estimular el ala más radical del régimen. De lo que trata la protesta no es de inmolarse de manera absurda en las calles del país tratando de cruzar fronteras simbólicas, como si fuera la conquista imaginaria de un territorio enemigo. No se trata de alimentar la fantasía épica fabricada desde el mismo gobierno del Este invadiendo el Oeste, sino de que el Oeste y el Este se encuentren y de demostrar de qué lado está la voluntad de la mayoría, de poner en la calle, frente al régimen, a toda una nación exigiendo sus derechos más sagrados, y entre ellos el de decidir su propio futuro, de manera inequívoca, y ganarse a quienes pueden tomar las decisiones finales que abran la puerta del cambio político que toda la Nación Venezolana exige. No se trata de ganarle a las fuerzas armadas, sino de ganárselas a nuestra Causa."
Benigno Alarcón Deza
Director
Centro de Estudios Políticos
Universidad Católica Andrés Bello

miércoles, 8 de febrero de 2017

Cómo salir del mal...

Mi propuesta para salir del gobierno de Maduro, léase go bier no y no solo de Maduro, va así: se convoca a una concentración en Miraflores para un día específico. Se convoca a todo aquel que esté en contra de la forma en la que el gobierno maneja la crisis del país, chavistas, opositores, ninis y más. Y se plantan ahí el tiempo que sea necesario para que renuncie el presidente y su tren ministerial. La idea es que se sumen los millones de venezolanos que puedan trasladarse desde todo el país. 

Sin tarimas showseras, sin mítines, sin agendas locas. Rodear Miraflores el tiempo que sea necesario. Sin armas. Sin candela. 


Lo más probable es que el gobierno responda con los colectivos, la PNB y la GNB, pero al no haber una marcha en sí, no tienen un objetivo definido contra el cual atacar hasta que se haga la concentración, y con los medios de comunicación nacionales e internacionales la amenaza se reduciría. 


Mientras más gente llegue menos acción tendrán los colectivos y la PNB o GNB de actuar. TODOS los venezolanos estamos pasando trabajo parejo por el TERRORISMO de Estado al que somos sometidos diariamente de parte del gobierno, así que el plan es que todas las personas lleguen hasta donde el cerco lo permita y se aposten allí a ejercer presión hasta que se logre el objetivo. 


Si los partidos políticos quisieran colaborar lo mejor sería que se vistieran con franelas tricolores (sin ninguna marca distintiva y sin gorritas de VP, AD, PJ, etc.) y gestionaran y coordinaran la logística del agua y los alimentos básicos para todos los millones de venezolanos que se manifestarán esos días. Ahí está mi propuesta. Sin plomo, y sobretodo sin esperar el "eterno tiempo de Dios". 


En mi opinión, de no hacerse así, esta DICTADURA no va a salir con elecciones.

Es esto, o expatriarse, o morir en manos del hampa, de la OLP, de hambre, de alguna enfermedad por falta de medicinas para el tratamiento, en los sótanos del SEBIN torturados, etc., presos en las propias casas...

(Esto es solo un panfleto que circula por ahí, como cualquiera del PSUV que insulta a la oposición). Nada original si tomamos en cuenta que en otros países a lo largo de la historia ya se ha hecho esto...

sábado, 19 de abril de 2014

Natura de Caracas, Venezuela.













Bambúes, Parque Los Chorros.












Chaguaramos, UCV.
















Chaguaramos, UCV








fotosporLuismarteMMXIV

domingo, 23 de febrero de 2014

Soy






El camino siempre ha estado ahí
Sólo padecí un poco de ceguera.

I
En la hora del ánima
todas mis dudas mi ansia
mi angustia mi furia
mis lágrimas mis devaneos y mis delirios
se proyectan con el fuego de las sombras.
El esfuerzo que empleo en gozar
cuanto me brinda el extraño devenir
las canas de un reloj que me sobrevive
un ruido en la sombra de la noche sin manos
la lluvia que enferma para liberar
el asombro de verla con ojos nuevos
la certeza de no encontrarle cuando lo desee
la esperanza de que despierte y deletree mi nombre
el espacio que media entre mis voluntades y su silencio
el susto comprimido de la piedra aventada
la palabra de cuantos me anteceden
sus tropiezos sus ascensiones lo abyecto
los sitios en los que grabé con lápiz del viento
mi errancia y los pasos que recuerda el olvido
la oscuridad que acaricia mis hombros
diciéndome -no temas estás hecho de mí-
lo que no puedo recordar y lo que irremediablemente
ya no caducará
en eso creí convertirme al saberme sólido.

II
Sombra que se esconde en las arrugas del rostro
uniforma desaparece confunde
ablanda pierde degrada
un Ávila que muta su color
retrocede hacia lo oscuro y nos arrastra
algunos extraviados pasando cansados de reír
o pelear pero nunca de temer
unos loros avisando
el reino de lo preciso      lo que no cambia
lo que sólo puede ser si se mueve
en la plaza de los museos
me construyo me derruyo
me expando hasta alcanzar
ese movimiento que me consume en el día
reconozco el aire que me comprime
nunca antes respirado
aún ciego
recuerdo el camino a casa pero
no lo sigo         fue el trato al partir
hay que esperar los grillos concertados.

III
Y tú, palabra de fuego
sin existencia humana ya
lo que se va contigo
no se pierde
aquel fruto caído
la brisa sin asombro en la curva del camino
el moho aventado en la piedra
las paredes crepitando sin la ropa de la luz
ahora brillan agotadas en tu fuerza.

Grano a grano
el reloj de arena
se vuelve más pesado y
al mismo tiempo más cauto
                                               reloj a reloj
                                                    la arena
                                  sabe  qué le espera
                                         y no aprovecha
                                           el corto tiempo
                                    antes de escaparse
                                                  al otro lado.

Esto –pensé- debe ser mientras dure la conversión
el trayecto en el que un día se compone de 30 años.

[También el posponedor
el diferidor de mis espacios de mis actos
vela.

Adelanté lo que quiero de mañana
alejé lo necesario lo urgente
apartado quedé]

IV
Me contento con poco.
Por ejemplo con hallar 
en cada aurora retazos perdidos entre
el parpadear de ayer y el de hoy
entre el de anteayer y el de mañana
esas pequeñas cosas que
no se cuidan del ojo humano
y simplemente son
esas de las que se cuida el ojo
para dejar de ver.

Los espejismos de mi ciudad
me distraen peligrosamente
cuando corro me deslizo o gravito de
un lugar a otro.
Tarareo cualquier tonada para
ejercitar mi pensamiento
lapido a mis enemigos
en el encierro de la desmemoria
que los etiqueta con benévola indiferencia.
Calco con el ojo cada recodo nuevo
del camino terrenal mil veces y una más recorrido
con disfraz de Hombre.
Me aventuro en nuevas sendas
                 
                     las ensayo              
retrocedo        
                             me muevo      
                                                 y a la bocanada siguiente
se ha borrado todo




aprendo mi nombre porque
por accidente lo escribí en el puño
de mi mano
justo antes de inscribirme
en la realidad de este sueño que soy.
Cuando fui árbol
aprendí lo que significa correr
hasta la tala.

V
Más tarde el olor de la guayaba me transporta
a tu recuerdo, que afino de a poco conforme pasa el día,
aliciente de los cielos tan azules
de las bocinas criminales
del veneno esparcido para perfumar la morbidez del recorrido caraqueño.
Un ave se lleva mi vista y la posa en una nube
así te veo mejor sin que lo sospeches
natural y ebria de humanidad mi niña.
Sin acordarte de mí es como te quiero
para que duela menos tu extravío
para resumir tu tránsito hasta mí.
Me entreno en romper promesas
que sólo formulo para romper
porque son las palabras las que secundan mis actos
vivo porque descubrí que es la mejor forma de morir sin morir.
Me conozco, te busco aún contra mi razón.
Cultivo hectáreas antes destinadas al vacío consumista para el que nos programan.       Las guardo para ti          para no aburrirme
para aquietar mi conciencia                           para cuando tropieces con mi espera.
Tallo mi nombre en un puñado de mentes que esculpen su nombre en la mía y en la de otros hasta dejarnos de llamar        de buscar
acaricio entonces la sensación
de lo que fuimos        no ya la persona      a un mensaje de distancia.

VI
Todo esto he aprendido en menos de un día, el día de treinta años.
Muevo un dedo y transformo mi alrededor       se despierta el polvo alborotado  
del que estoy hecho con acordes        con lunas
con sangre que recorre los ductos perfectos
antes de mover un pie para el próximo paso
antes de provocar el nuevo
o repetido pensamiento de este subterráneo día
sueño mío al dormir al otro lado de la cama (metalico).
No podría levantar una piedra y permanecer ajeno a su expectativa.
No podría sumergirme en el río y permanecer indiferente a lo que de mí arranca. Como los ángeles, no podría contener la tristeza a que somete un día soleado. No podría dar respuesta clara a las interrogantes planteadas por las nubes con los signos más comunes empleados justo cuando el sol viene a zaherir y a evidenciar lo que en nosotros se transparenta y no llega a ser palpable.
No podría otorgar mejor ritmo al roce de patas de los nocturnos ya reunidos para recibirme con sus notas improvisadas.
Termina el día de treinta años. Y apenas unos cuantos nombres repetidos en simultaneidad de millones de seres puedo reconocer sin entenderlos. Emprendo la vuelta al nido y encuentro a un humano -ser del que ignoro todo-, llorando sentado en una plaza -sin recordar bien qué es una plaza- en la hora del llamado.