Mi
lenguaje es el de la caña. De los besos sin recompensa. De los cielos
indiferentes. De los sueños ajenos. De la vida lenta. De las letras que
hacen llorar. De la gente que sabe hablar. De los pasos perdidos del equivocado. Del dinero que fluye y se va
haciéndome sentir como Coperfield. De los abrazos de oso y de pajarito.
De los amigos que están sin estar, de los activos, de los invisibles y de los olvidados.
Mi lenguaje es de refugio e intemperie. Silencio y estruendo.
LM2008
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